martes, 28 de diciembre de 2010

¡SUPERVOLUNTARIOS!

Sábado 11 de diciembre. 11:15 h. Atrio de la Alhóndiga de Bilbao.
Presentación de un vídeo de Bolunta en el que han colaborado voluntarios de todas las edades y condiciones. Ocho personajes de cómic invaden el espacio media hora antes. Primera ocasión en que casi todos los integrantes de Peces y Gobos participábamos en una representación. ¿Qué significa ser voluntario?, nos preguntamos. Participación, escucha, cercanía, compromiso.

La estampa provoca la sonrisa de quien se acerca por allí: un voluntario en prácticas, harrijasotzaile de L en pecho, se prepara a fondo con la ayuda de un peculiar entrenador y otras personas que pasan por allí para levantar una caja: la caja que contiene los pensamientos, peticiones y deseos que la gente va depositando en ella. Está dispuesto a  lo que sea para llegar a convertirse en el Supervoluntario de traje y capa rojos que se mueve con agilidad de un lado a otro para ir allí donde lo reclaman, donde lo necesitan. El Mago de la Escucha invita a los paseantes a sentarse y contarle lo que quieran, mientras dos alegres chiquillos, el punto y la i, los animan a participar activamente en sus juegos. Las hermanas Cerca y Nía, amas de casa y madres entradas ya en años, ofrecen su charla, sus sonrisas y abrazos a cuantos se cruzan en su camino. Todos ocultan parcialmente su rostro. Son anónimos. Como los voluntarios.

La gente se implica con los personajes, se ríe con ellos, participa, se sincera, se muestra en su auténtico yo. Objetivo cumplido. Prueba superada. Solo hay un pero: media hora no es suficiente.

Queremos más.

martes, 30 de noviembre de 2010

PECES Y GOBOS EN EL CAMINO

Peces y Gobos todavía no se llamaba así. Ni siquiera pensábamos que algún día existiera algo llamado Peces y Gobos.
No. Por aquel entonces, noviembre de 2007, nadie se planteaba montar un grupo de teatro.
En aquellos momentos, no éramos más que gente ilusionada empezando un curso de teatro en BilbaoEszena. Intereses y gustos de todo tipo. Motivaciones distintas metidas en una sala negra de 200 metros cuadrados. Cada persona con una idea en la cabeza.
A la mayoría del grupo nos costó entender cómo demonios íbamos a llegar a Shakespeare haciendo el animal, literalmente.
En ese periodo de descubrimiento, en el que mirábamos con aire extrañado a nuestro profesor, Iosu, cada vez que nos decía que hiciéramos el pájaro, algunos de los compañeros fueron abandonando.
Poco a poco, el resto comprendimos que al teatro se llegaba por el juego, por entender nuestro cuerpo, experimentar con él, ver sus límites y sus capacidades. Nos dejamos llevar por Iosu y, sobre todo, nos dejamos guiar por nuestros compañeros.
Ahí estaban gente como Noemi, Nerea, Manu, Leyre, Izaskun, Iñaki, Iván, Raquel, Vero, Gonzalo, Patricia, Leire,  Cristina y Susana.
Nos encontramos, nos conocimos y nos dimos cuenta que ya éramos compañeros de viaje. Esos viajes que surgen de vez en cuando.

Ahí, todavía sin saberlo, había nacido Peces y Gobos.